miércoles, 17 de junio de 2020

Los siervos de la gleba

Los siervos de la gleba

Por Antonio García

Siempre he opinada que el pasado, la Historia, no está para juzgarla, sino para conocerla y aprender de ella. Pero también ocurre que, con nuestra mentalidad moderna, cuando tenemos conocimiento de situaciones que se dieron hace cientos o miles de años, lanzamos sobre ellas una crítica despiadada creyendo que hemos llegado a las condiciones actuales por arte de birli-birloque, sin entender el lento, lentísimo proceso de desarrollo, cambio y evolución de la humanidad, en todos los sentidos, si bien últimamente acelerado en algunos aspectos de tal forma que da vértigo.

En las primeras civilizaciones “avanzadas” el sistema de producción fue la esclavitud. Era lo normal. Así se entendía y así estaba asentado el sistema social y económico. El esclavo no tenía ningún derecho, ni siquiera el de la vida. Su dueño poseía el derecho sobre su vida y su muerte. Tampoco les estaba permitido tener familia y si una esclava paría un hijo, éste podía ser vendido lo mismo que un animal. Realmente estamos hablando de formas de vida infrahumanas. En pocas palabras, no se les consideraba personas y, por tanto, no gozaban de ninguno de los reconocimientos debidos al ciudadano normal. Esta era, por decirlo brevemente, una “situación normal” en aquellos tiempos.

En el extremo opuesto nos encontramos con el “hombre libre”, pero ese cambio no pudo darse de la noche a la mañana, por más que ahora nos hubiese gustado o pensemos que debería haber sido así. No hubiera sido posible la abolición brusca de la esclavitud. Por un lado, habría provocado perturbaciones desastrosas, al hallarse tan asentado en la sociedad dicho sistema. Es más, no habría sido eficaz. Pero es que además, los esclavos, al carecer de medios de subsistencia independientes, hubieran tenido que optar por morir de hambre o volver a su situación anterior al lado de sus antiguos amos, donde al menos tenía cobijo, comida y protección.

El cambio, digamos el paso intermedio entre el esclavo y el hombre libre fue el de “los siervos de la gleba”.

Al final del Imperio Romano, y por influencia del cristianismo, a los esclavos se les reconoció el derecho al matrimonio. Aunque no era todavía el derecho al matrimonio del hombre libre. Si el amo lo deseaba, podía separar a los cónyuges y venderlos. Pero con la intervención de la Iglesia Católica en la Europa medieval, se conoció, por primera vez en la Historia un continente sin esclavitud, aunque no estábamos aún en el actual régimen de derechos.

El “siervo de la gleba” se integraba en el sistema feudal. En su origen latino, esta palabra, “gleba”, significa terrón que se levanta con el arado. Tierra de cultivo.

Los siervos de la gleba estaban “adscritos” a la tierra. Y si el propietario vendía la finca, el siervo iba con ella, pasando a depender del nuevo señor. Pero gozaba de mayores consideraciones. El amo, convertido en señor, ya no tenía facultad plena sobre la vida ni sobre la persona del siervo. Gozaba del derecho de contraer matrimonio y formar una familia. De lo que sembraban y cosechaban, una parte les pertenecía. Incluso a veces labraban a sus expensas, con la obligación de entregarle parte de los frutos al señor. O pagarles ciertos tributos y prestarle determinados servicios. El señor les protegía, pero ellos estaban comprometidos a participar en cualquier acción guerrera que el señor emprendiese. También existía la opción de hacerse voluntariamente siervo de la gleba, pues en aquellos tiempos de convulsiones y pobreza, podía hacerse necesario huir del hambre, del peligro, o verse en la imposibilidad de pagar deudas… ó cualquier otro motivo de desesperación.

La condición de siervo de la gleba era hereditaria. De manera que los hijos permanecían de igual manera atados a esta servidumbre. Solo podían casarse con sus iguales, y si un no siervo se casaba con alguno de ellos, adquiría la misma condición de éste último.

Pero no todos fueron males en la servidumbre de la gleba, pues, por condescendencia de los señores, por abandono de éstos o por otras causas, los siervos pasaron en ocasiones a censatarios, y de aquí dieron el salto definitivo en su emancipación, al transformarse en propietarios de la tierra. La extinción de la servidumbre personal se producía por concesión del señor o por pacto, que atenuaba en grado mayor o menor el estado de siervo. Socialmente, la desaparición de esta servidumbre territorial comienza en España dos centurias antes que en Francia, y no termina en realidad hasta que Rusia, en 1861, declaró la emancipación de la servidumbre. Explico todo esto a raíz de la conversación que hace unos días tuve con un amigo. Me dijo: <<nada ha cambiado, solo la forma de manejarnos>>. Hablábamos de las actuales “clases” sociales: los poderosos –los amos o señores-, una clase media venida a menos y el resto de la población, los esclavos. Salvando pues las distancias, y de una forma u otra, siguen –o seguimos- existiendo en nuestros días, y así será siempre, los siervos de la gleba. Es decir, la servidumbre.

Quizás mi amigo estaba equivocado en sus apreciaciones. ¿O tal vez no? Lo dejo a la opinión de ustedes, queridos lectores.

FUENTE:

https://elfarodehellin.com/los-siervos-de-la-gleba/

lunes, 23 de septiembre de 2019

Frases, Tiempo y Olvido

"Me basta un solo recuerdo para comprender la crueldad del tiempo."
 

"En mi barco de locura, navego hacia la isla del silencio, mientras oigo proveniente de
la costa, la verborragia indolente de los cuerdos. "
 

"Me ofiecieron el olvido y ahora no sé quién soy."
 

"Cierra el grifo, mujer, que me estoy desangrando. "
 

"Quise quitar una pequeñísima mancha y tras lograrlo comprendí que había borrado
mi vida "
 

"Fractal destino el mío. Viví varias muertes, pero sólo una se ha de llevar las mil vidas
mias. ”
 

"Moliendo huesos, el Gran Titiritero acaba su función. "
 

WELSCH




martes, 16 de julio de 2019

Aprendí y decidí.

Aprendí y decidí.

Después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar.
Decidí no esperar las oportunidades sino buscarlas.
Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar la solución.
Decidí ver cada desierto como la oortunidad de encontrar un oasis.
Decidí ver cada noche como un misterio a resolver.
Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival son mis propias debilidades, y que en ellas se encuentra la mejor forma de superarme.
Dejé de temer perder, y empecé a temer no ganar.
Descubrí que nunca fuí el mejor, y que quizás nunca lo fuí.
Me dejó de importar quien ganara o perdiera: ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
aprendí que lo difícil es no llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo es tener el derecho de llamar a alguien "amigo".
Dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi tenue luz de este presente.
Aprendí que nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día dicidí a cambiar muchas cosas, y aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.
Desde entonces no duermo para descansar, sino para soñar.


Encotrado entre unos papeles viejos de Omar Sigot


martes, 2 de julio de 2019

Responso al Crucero Inmortal


-Responso al Crucero Inmortal –
( P. Vilca) 02 de Mayo de 2010

Amado Padre. Tu que miras desde lo alto, los terruños de la patria,
no quisiste que faltaran defensores de las aguas.
Mas de trescientos marinos que demandó el honor y obedecieron,
que requirió el deber y lo acataron,
con su sangre, la empresa rubricaron,
con valor, nuestras Islas defendieron.

Hombres y Guerreros, Débiles o Fuertes,
Tú sabes Padre cómo fueron.
Pero fieles al juramento que empeñaron, como valientes lucharon,
y como mártires murieron.

Que su destino, el Sacrificio supremo;
Que Defender a la patria, su pasión entera;
Que Servir en la Armada, su vocación y cino,
 encuentre en nosotros cabida,
 más nunca indiferencia, crueldad ni olvido.

Que el recuerdo inapagable por estas almas inmortales,
 a gratitud nos muevan cumplir,
 lo que la patria nos demande

Oh Señor de los consuelos, y de inmortales, Rey Eterno:
Bendice a nuestros hijos, hermanos y paternos.
Que descansen gozosos, junto a las hordas que lucharon,
por una patria emancipada, por el honor de nuestros suelos.

Y aunque azorados por la ausencia, de aquestos soldados bravíos:
Dirije nuestros navíos
a la plenitud de tu indulgencia.

Gloria y honor por los siglos, en las aguas torrenciales:
Al defensor del Atlántico; Al Guerrero de los Mares.

Que Dios los tenga en la Gloria, camaradas y hermanos
Descansen [+] en paz para siempre: Tripulantes del Belgrano. Amén.-  

 

miércoles, 20 de febrero de 2019

FFAA y su Futuro - Virginia Gamba

PROFESIONAL ARGENTINA ES DIRECTORA DE DESARME EN LA UN

La principal experta que tiene el país en estrategia y en islas Malvinas, asumió hoy el cargo de directora de Desarme en las Naciones Unidas. La profesional se desempeñó hasta la semana anterior como asesora en temas internacionales del Ministerio de Seguridad y Justicia del Gobierno porteño. Con el cargo que asume hoy, descripto en la grilla como uno de los más altos en la burocracia de las Naciones Unidas, la Argentina completa un cuadro de funcionarios debajo de la oficina de Ban Ki-moon que tiene pocos precedentes.

El cargo de Gamba es de la jerarquía D2, el más alto fuera de las designaciones políticas, como directora y vice alto representante de la Oficina de Desarme del organismo en Nueva York y con competencia sobre todas las ramas de ese sector: Conferencia de Desarme (con sede en Ginebra), Armas de Destrucción Masiva y Armas Convencionales.

Gamba asume el cargo después de un concurso en el cual compitieron cerca de 100 expertos del todo el mundo, entre ellos un excanciller de Egipto y un exvicepresidente de Rusia. La designación reconoce la larga experiencia de esta dama de 59 años en estrategia y en desarme, al punto de que en 1995 obtuvo el Premio Nobel de la Paz (compartido) como miembro de la organización Pugwash por el desarme nuclear.

Entre 1996 y 2001 fue responsable de la fundación Safer Africa que se encargó de las tareas de retiro de las armas que habían quedado en Sudáfrica como consecuencia de años de guerra civil. En esa tarea trabajó junto al expresidente Nelson Mandela. Vivió en Pretoria durante esos años y desde allí fue asesora en temas de seguridad interna de más de una decena de países africanos.

Por esa experiencia en 2010 vino a la Argentina para trabajar en la organización de la escuela de la Policía Metropolitana y como asesora del Ministerio porteño de Seguridad, donde se desempeñó hasta la semana pasada.


FFAA y su Futuro

DICE VIRGINIA GAMBA:
La guerra contra el terrorismo iniciada por orden del gobierno constitucional argentino en 1975 fue naturalmente continuada por el régimen de facto a partir del 24 de marzo de 1976, no porque los militares lo desearan, sino por imposición del enemigo, que mantuvo la ofensiva contra la sociedad argentina.

Pero desde 1983 se decidió llevar a los militares combatientes en ella a los estrados judiciales a fin de juzgar sus conductas por procedimientos para tiempos de paz a la luz del Código Penal ordinario, habiendo generado ello una fenomenal confusión que se ha ido agravando a través del tiempo pues es sabido que las acciones de guerra deben juzgarse por las leyes que la gobiernan ante tribunales especiales y no por las leyes penales ordinarias aplicadas por los tribunales previstos para juzgar delitos comunes en tiempo de paz.

Los jueces que han procesado y los que están juzgando a militares por sus responsabilidades durante la guerra contra el terrorismo, actuaron y actúan ignorando lo que es la guerra, las normas que la regula y la historia de la formación por parte del Estado Argentino de los cuadros militares para desempeñarse en ella.

El conflicto en su variante netamente “revolucionario”, a partir de la década de los cincuenta, comenzó a preocupar a estudiosos militares y ya en el año 1958 en la Escuela Superior de Guerra contribuían en la cátedra dos Tenientes Coroneles franceses con experiencia en la guerra de Argelia, habiéndose llevado a cabo el primer ejercicio denominado “Barcala” en el Valle de Punilla, Córdoba.

Desde entonces comenzaron a ser entrenados en forma específica por el Estado Argentino los cuadros militares tomándose más adelante, como guía escrita, reglamentos dictados e impresos oficialmente a partir de 1968 en los cuales se explicaba y definía a ese tipo de conflicto y se preveían las acciones para combatir en él.

Hoy en día el conflicto es aún peor, y tanto Colombia, como Venezuela, como Chile, Bolivia y por supuesto Brasil están tomando medidas preventivas para evitar la guerra.

Las miles de víctimas del terrorismo se merecen que encontremos una forma eficaz de detener a los terroristas y evitar que sigan amenazando la vida republicana, aunque sea bajo la apariencia de “democracia”. Porque no es lo mismo República que “democracia”, para los socialistas del siglo XXI.

Los terroristas no funcionan como ejércitos convencionales: nunca llevan uniformes o defienden un territorio. Sus combates son para infundir pánico y, a través del miedo, su ideología. Por tanto, para que el ejército pueda responder al auge del terrorismo global hace falta plantear medidas que estén en constante evolución dentro de una estrategia global.

El apartamiento voluntario del mundo civilizado obedece a la política desarrollada por parte del actual gobierno de la familia Kirchner, que sumergió al país en una falta de seguridad jurídica crítica. Eso trae necesariamente consecuencias: situaciones críticas que pueden llegar a ser violentas cuando el encauzamiento de los problemas trascienden lo jurídico.

Con la autoridad de haber sido asesora permanente del Ministerio de Defensa argentino desde 1983 hasta 1988, y además Profesora Titular de la Escuela Superior de Guerra, antes de radicarme en Europa, puedo sostener científicamente que la falta de preparación de los militares en Argentina, su anulación y desarme absolutos, garantizan que el país será un blanco fácil del próximo conflicto, de una naturaleza absolutamente distinta que los anteriores.

Como lo he expresado claramente en mi último trabajo “Society under siege - Crime, Violence and Illegal Drugs” (Sociedad bajo asedio - Crimen, Violencia y Drogas), publicado en Dublin, considero que el desarme y la desmovilización de las fuerzas armadas argentinas son garantía de la violencia.
Virginia Gamba - Capetown – Sudáfrica

lunes, 5 de noviembre de 2018

Las Tumbas de Darwin

Las Tumbas de Darwin 

Leyendo Infobae , temprano a la mañana mientras desayunaba hoy , me encuentro fortuitamente con esta nota realizada al lejendario músico británico Roger Waters.
Quien habla de Roger Waters , habla automáticamente de Pink Floyd , del "Lado Oscuro de la Luna" (siendo éste mi primer disco comprado con mi primer o segundo sueldito de marinero) o del colosal "The Wall".
Si bien ya estaba yo anoticiado del papel crucial que jugó este hombre para lograr que al fin se identificaran los cuerpos de los 122 Héroes Argentinos enterrados en Darwin como "Soldado argentino solo conocido por Dios", nunca me había puesto a pensar muy detenidamente en este tema: en la paradoja de que haya sido un personaje inglés, además de los familiares de los Héroes en cuestión, el que se haya ocupado personalmente del problema, dejando al descubierto la indiferencia, la ausencia, la ignorancia y la inacción propias de la criollez vernácula preocupada siempre por otras cosas.
Me puse a pensar en la ignorancia en la que nos encontramos sumergidos, en donde este tipo de cosas no cuentan en los temas de conversación diaria de la sociedad argentina. ¡¡¡Y ni hablar de la "entrada en acción"!!!. ¡Nada!.
No hablaré aquí de los silencios y ausencias espantosas tanto de la sociedad, como la de nuestros gobernantes de hace 34 años para acá y ni hablar de la de las autoridades de las FFAA que pasaron y se fueron.
Sólo me limito aquí a transcribir una fracción del reportaje hecho a este hombre inglés, dueño de una neurosis similar a la de cualquiera de nosotros pero con muchísima terapia, que conoce en primera persona los avatares y sufrimientos de una posguerra y crianza sin la compañía de su padre caído en combate e la WW2.
Hago un pequeño y humilde homenaje hacia él y hacia los involucrados en este asunto, luchando contra la oscura y espantosa bruma del silencio y de la indiferencia general y total de prácticamente todos los argentinos.

Las madres y los soldados de Malvinas 





Roger Waters el 9 de mayo en la casa del embajador argentino en el Reino Unido, Renato Carlos Sersale Di Cerisano, junto a Dalal y Coco Massad, padres de Daniel, uno de los soldados identificados. El músico recibió una Rosa por La Paz por su trabajo en la causa humanitaria

"No es lo que yo hice por las madres de Malvinas, es lo que ellas hicieron por mí. Me cambiaron la vida", se emociona. Y sus lágrimas tienen una historia que ya lleva casi siete años.
En diciembre de 2011 Roger Waters recibió un mail a su correo privado. Se lo envié yo. Él aún no me conocía, pero respondió. El asunto decía: "Carta desde Argentina". Y allí, en seis líneas, le explicaba que desde 2008 estaba acompañando al veterano Julio Aro que impulsaba junto a las madres de Malvinas una causa humanitaria: identificar a los 122 argentinos enterrados en Darwin como Soldado argentino solo conocido por Dios. Las puertas oficiales estaban cerradas y necesitábamos su ayuda.
El músico se comprometió: habló con embajadores, se comunicó con la Cruz Roja Internacional, le escribió al Foreign Office británico, envió una carta a las autoridades de las islas y le pidió a la entonces presidenta Cristina Kirchner por los soldados argentinos. Hoy, gracias al Plan Proyecto Humanitario 102 caídos fueron identificados. El 26 de marzo, cuando los familiares viajaron a las islas para visitar por primera vez las tumbas de sus hijos, que habían recuperado sus nombres, el músico británico -que estaba por comenzar su gira- envió para las madres un conmovedor video a través de esta periodista de Infobae.

—¿Cuánto de la empatía que sentís por los soldados de Malvinas tiene que ver con tu propia historia?

—La pérdida de mi padre obviamente tiene que ver. Tal vez el haber visto también cómo mi madre lloró a su esposo. Y el sufrimiento que le causó que su cuerpo nunca haya sido encontrado. También vi sufrir a mi abuela, porque mi abuelo murió en la Primera Guerra Mundial en Francia. Ese dolor se incrementaba en las madres de Malvinas porque no tenían una tumba donde dejar una flor o una lágrima. También fuiste vos y tu conmovedor mail… Y porque en mi casa me habían enseñado que siempre podemos hacer lo correcto.

—Los familiares de los soldados de Malvinas me dicen que las esquirlas de las bombas que mataron a sus hijos también los lastimaron y quedaron incrustadas en sus vidas para siempre. ¿Sentís lo mismo?

—Seguro que sí, sin dudas. Es como cualquier tragedia. Hace años, cuando daba entrevistas, me preguntaban a veces qué ambiciones tenía, considerando que había logrado tanto. E instintivamente dije una vez, y lo he repetido desde entonces, que quiero morir antes que mis hijos. Es algo relativamente fácil de decir, pero es cierto. No me puedo imaginar qué se siente que tu hijo muera en una guerra organizada sin razón alguna.

—Había una dictadura en Argentina…

—Y una dictadura en Inglaterra.

—La dictadura no quería dejar el poder y sus miembros pensaron que si recuperaban las Malvinas… ya conocemos la historia. Pero el tema es cómo una guerra que tuvo lugar hace 36 años todavía está presente por el dolor que genera. Tu dolor, el dolor de las madres y de las familias.

—Es cierto. Yo escribí mucho sobre eso. De hecho, el álbum en el que escribí sobre Malvinas fue The Final Cut. La canción se llama Requiem for a Post War Dream y está dedicada a mi padre. Me emociono un poco cuando hablo de esto porque es un logro gigante de los antropólogos, de Morris Tidball (CICR), del coronel británico Geoffrey Cardozo que sepultó a los caídos en 1983, de Julio Aro, tuyo, de todos… Y a pesar de que no compense por la pérdida de vidas, es un gran triunfo para el espíritu humano y la capacidad que tenemos de empatizar con el otro, de entender qué se siente si un ser amado te es arrancado de los brazos, y de hacer duelo y llorar por los hijos de otras personas. Me siento honrado de poder haber jugado un pequeño papel en esto.

—Tenés una empatía enorme con el sufrimiento de las personas…

—Y tengo una cercanía particular a la guerra porque estoy demasiado en contra de ella. Es tan fútil… Siento tanta compasión por las familias argentinas como por las británicas. Alguien me dijo una vez que yo creía que las Malvinas eran argentinas. Yo no tengo opinión sobre eso. Lo único que importa es que no se derrame una gota más de sangre por una pelea de aspiraciones coloniales llevada a cabo por monarcas europeos que murieron hace siglos.

—Vas a conocer por primera vez a las madres de Malvinas que invitaste a tus dos recitales. ¿Qué les querés decir?

—No tenemos que hablarnos porque inevitablemente vamos a derramar lágrimas juntos. Yo voy a tomar sus manos y nos vamos a mirar a los ojos, y sabremos que el hecho de que ellas estén un poco más cerca de sus hijos de alguna manera nos alienta a acercarnos un poco más nosotros.

—Ya estás con los ojos húmedos y aún no las abrazaste…

—Las vas a tener que mantener alejadas en La Plata porque tengo que trabajar y si no me voy a poner a llorar descontroladamente (sonríe con ternura). ¿Sabés algo? Estoy ansioso por conocerlas. Ellas me van a ayudar a hacer mi trabajo, eso es lo que me da energía. Es la razón por la cual hago lo que hago.

REFERENCIAS:

https://www.infobae.com/teleshow/2018/11/05/a-solas-con-roger-waters-llore-mucho-ame-mucho-cometi-muchos-errores-y-tuve-la-cantidad-justa-de-alegria/